¿Cómo quitar el tapon creativo?

O en cristiano:

¿Cómo hacer tener ideas si lo único que se me pasa por la cabeza es la idea de pegarme un tiro?

Rescatado de mi archivo: «Sin culpa, tu solo escribe»*

Dicen que para prender algo hay que hacerlo todos los días.

No aspirar a que sea perfecto.

Ni a que cumpla con todas las reglas de la disciplina que estás aprendiendo.

Ni a nada.

Solo sentarte un rato y practicar lo que sea que quieras aprender.

Quizás tomar un solo punto y añadirlo a lo que haces.

Repetirlo una y otra vez.

Una y otra vez

Una y otra vez…

Así hasta que sea parte de ti y funcione en piloto automático.

Te voy a contar algo.

Así como salga y para que salga, nada más.

Seguro sacas información útil, pero mi idea solo es escribirlo para sacar el tapón que tengo en el cerebro.

Así que, por favor, no esperes a que esté bien escrito.

Cuando era ilusionista me obsesione con que todo estuviera perfecto.

Con predecir cada posible camino que podía tomar mi show.

Cada respuesta por parte del público, cada broma, cada error.

Todo.

Por esa misma obsesión (que en verdad era miedo)

Pase muchas noches sentado en mi escritorio jugando con las cartas y una libreta.

Decía: saca una carta.

Y tomaba mi libreta y anotaba las opciones más probables de pasar.

Tomaban la carta, dejaba la baraja en la mesa y volvía a tomar la libreta.

“¿Que seria mejor aqui? ¿darme la vuelta, taparme los ojos, mirar hacia el lado, no hacer nada y solo esperar?

que resultado tengo con cada una y cual me conviene más?”

¿Ves?

Un obseso cagado de la cabeza.

Tenía la habilidad suficiente para hacer un show, pero no las pelotas y así no se consigue dinero.

Un día un amigo me mando un mensaje a Instagram.

-Tengo que decirte algo, ¿te puedo llamar?

Me asuste, así que lo llame yo.

A penas me contesto, me dijo:

-Jairo… ¿Hagamos un show?

-… Jajaj… Venga, va. ¿Cuándo?

-Mmm. Un mes. Si no lo tenemos del todo listo lo hacemos igual. A cagar.

-Ah, ok.

No se lo dije en ese momento, pero me estaba cagando en los pantalones.

Ese día solo me hice caldo de cabeza pensando en como lo iba a hacer.

Hasta que en un ataque de locura, enojo y desprecio por mi mismo dije: “A la mierda, se hace y como salga”.

Tome los juegos que me gustaban y los practique una y otra vez.

Sin ningún tipo de sentido, solo los hacía.

A medida que los repetía veía los hoyos en el muro y los sellaba uno por uno.

“Aquí puedo aplicar esto”

“Este lo uno con este”

“Este principio me vale para esta parte de la charla”

“Este truco funciona mejor si hablo de esto otro”

Pero aún no sabía si todo esto me valdría para el show.

Cuando llego el día, lo presente al público…

La primera función gusto, pero no fue del todo bien.

Me quedaba solo un tiro y tres días para pulir todo antes de la segunda (y última función).

Llego el día…

Todo salio perfecto.

Sin dame cuenta, use uno (de los 8 principios) del aprendizaje acelerado.

Pero me basto para, por fin, presentar mi show y ganarme un par de monedas.

Los demás principios están en este libro.